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Cuando recién te gradúas piensas que conseguir trabajo será sencillo. Fuiste de los mejores de tu promoción y te sientes preparado. Pero pronto te das cuenta que el mundo real no es tan sencillo y el miedo te invade.

Todo empieza cuando buscas tus primeras opciones de trabajo. Ya sea que envíes tu currículo físico o que uses alguna de las muchas plataformas online. Después de un par de semanas no tienes ni una respuesta, ni una entrevista. Es entonces cuando empiezas a sentirte un poco nervioso. ¿Será que nunca conseguirás trabajo?

Esto puede ser muy deprimente, pero el experto en recursos humanos David G. Jensen asegura que no es para preocuparse. En su opinión, el miedo que sientes puede afectar tu carrera si le dejas. Y no es solo ese miedo al inicio de tu carrera, sino en otras instancias, que pueden afectar tu crecimiento.

Miedo al fracaso

Primero tenderás a culparte a ti mismo. Si tienes expectativas muy altas con respecto a tu carrera porque tuviste un buen desempeño escolar, el ver que tu carrera no empieza tan rápido como esperabas puede afectarte.  Esa primera búsqueda de trabajo saca a la luz el miedo al fracaso.

Ese temor puede llegar a ser debilitante y lo primero en lo que debes enfocarte es en seguir adelante. No te detengas, toma acciones, haz algo. Esa es la manera de evitar que el miedo te paralice. El error es pensar que los reclutadores le dedican demasiado tiempo a leer tu currículo. Lo cierto es que la mayor cantidad de veces, no se toman siquiera 30 segundos en darle un vistazo.

Si temes fracasar en tus solicitudes de trabajo, deja de hacerlo. En lugar de eso toma el teléfono, planifica una reunión, toma un café con alguien. Toma acciones que te permitan tener los contactos que te llevarán a una oportunidad de empleo.

Miedo al éxito

Del otro lado de la moneda está el miedo al éxito. Esto ocurre cuando empiezas a dudar de tu capacidad. Dudas que eres lo suficientemente bueno para la oportunidad de trabajo que tienes frente a ti. O si te han ascendido a un puesto que sientes que supera tus capacidades.

Este miedo es la creencia de que no tienes las capacidades que otros ven en ti. Si te sientes así ten en cuenta que no eres el único. Es lo que llaman el “síndrome del impostor” y es mucho más común de lo que se cree. No estás en el lugar equivocado solo porque sientes que no eres digno de las altas expectativas de otros.

Puedes superar este miedo al compartir tus dudas con aquellos a los que eres cercano. Te darás cuenta de lo frecuente que es esto y como muchos a los que admiras, han pasado por lo mismo. En general, este miedo nace por las nociones poco realistas de lo que significa ser competente. Quienes se sientes así revisan una y otra vez su CV buscando perfeccionarlo y pierden oportunidades. Es mejor no apuntar a la perfección e intentarlo que paralizarse.

Miedo al cambio

No hay manera más efectiva de frenar tu carrera que resistirte al cambio. Puede que te sientas cómodo con tu posición actual, pero la zona de confort de hecho es un peligro. No son pocos los que por no reinventarse se quedan en la estacada, cuando el mundo cambia y ellos no.

Aprender a aceptar un poco de incomodidad te dará la flexibilidad para estar listo para todos los posibles cambios que encontrarás en tu carrera. Tener un plan B o C para tu carrera es fundamental para poder avanzar. A veces tu idea sobre cómo debe ser tu carrera funciona, pero otras veces no.

El miedo al cambio puede limitar tu éxito. No puedes cerrar la puerta a oportunidades porque te rehúsas a adaptarte al cambio, o no puedes pensar que siempre estarás donde estas hoy y rehusarte a adquirir nuevas habilidades. Ya sea el tener que mudarte a otro país por trabajo o el tener que volver a estudiar para reinventarte profesionalmente, estar dispuesto a cambiar es un arma que te ayudará a permanecer vigente…y con trabajo.

El miedo es un mecanismo de supervivencia, pero solo si no nos paralizamos ante él. No te detengas.

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