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Tradicionalmente se cree que para ser un buen líder hay que ser por definición carismático y abierto. Esos que se adueñan del lugar al que van son vistos como el ejemplo a seguir. ¿Pero no puede un introvertido ser también un gran líder? 

La tradición dice que para triunfar en los negocios hay que comandar respeto, exudar liderazgo y carisma. Ese es el estereotipo del CEO de éxito. Pero todos sabemos de ejemplos de personas introvertidas que alcanzan más éxito que sus pares extrovertidos. 

Esas características asociadas a la extroversión son correlacionadas con una mayor fortaleza y capacidad. Se nos enseña que debemos hablar con autoridad, ser buenos oradores, proyectar confianza, pero el hecho es que en los negocios lo importante es la efectividad operativa, no la personalidad. 

Una gran personalidad puede llevarte a tener éxito en una negociación, a inspirar a tus inversores y motivar a tus trabajadores, pero si eso no se traduce en resultados ¿Cual es el punto? Sin embargo, esta noción puede dar mucho miedo. Si no buscamos a un líder o gerente basado en su personalidad ¿Que debemos buscar? 

Los introvertidos tienen ventaja

De acuerdo a un reciente estudio de las Universidades de Harvard, Stanford y Chicago, publicado por el Buró Nacional de Investigación Económica de EEUU, las compañías lideradas por CEO introvertidos superan a las de sus colegas. En el estudio realizado con 4.591 CEO, se pudo observar que las empresas dirigidas por extrovertidos tienen un 2% menos de retorno en sus inversiones.

Es decir que los introvertidos de hecho tienen mejores habilidades para los negocios ¿Pero como es posible si siempre se nos ha dicho lo contrario? Pero no nos apresuremos, no se puede afirmar a rajatabla que los introvertidos sean mejores empresarios o líderes. Los mismos investigadores advierten que se deben hacer más investigaciones para determinar que otros factores pueden alterar los resultados.

Lo que queda claro es que existe una tendencia a elegir a los CEO basados en sus cualidades personales. Por eso, empresas en problemas pueden tender a buscar un líder carismático en tiempos de crisis y fracasar de todos modos. Ya en 2004 otro estudio de Rakesh Khurana se habló del proceso de selección de dirigentes de empresas. En su trabajo explicó como se contratan a los CEO basados más en su personalidad y no en su experiencia y éxito demostrado. 

Esta tendencia es la que debe revertirse. Considerando los salarios que cobran los grandes directivos, se debe elegir al mejor talento basado en sus capacidades y resultados, no en lo agradable que sea. Los introvertidos brillan en el tema de resultados entre otros motivos porque son buenos para escuchar, para contar historias y frecuentemente abordan problemas de manera creativa.

Además, los introvertidos suelen dar más libertad a sus empleados para desarrollar ideas, según el investigador Adam Grant. Además, tienden a ser grandes colaboradores. Como no tienen la gran actitud y personalidad abierta de un extrovertido, los introvertidos se apoyan más en su experiencia y logros para ganar un puesto. Eso es lo que se debería buscar en un líder, no su personalidad.