| EEUU +1 (786) 220 3288 o Perú 518-3333 anexo 4675 admisionesposgrado@usilmiami.com

La televisión tradicional consistía en un número finito de canales, con una programación predeterminada que había que ver a cierta hora. En los tiempos de Netflix, YouTube y tantas otras plataformas, la vieja televisión suena anacrónica y sin embargo sigue fuerte. Puede que algún día desaparezca, pero ese día no es hoy.

Aunque el día en que todo el contenido está disponible en canales dedicados a marcas únicas en línea y sin horarios, todavía hay resistencia por parte de la televisión tradicional. Es cierto que los horarios han sufrido los efectos disruptores de la tecnología y que las cifras de audiencia ahora incluyen las repeticiones, las visualizaciones online, entre otras métricas, pero lo cierto es que la televisión continúa con vida.

¿La razón? Que durante las últimas décadas la televisión ha desarrollado uno de los modelos de negocio más lucrativos de la historia. Tanto a los distribuidores como a las cadenas les interesa mantenerlo pues han invertido mucho en el mismo.

La amenazas

Netflix Televisión

Pero la TV enfrenta amenazas serias a su subsistencia, al menos en su forma actual. La televisión de pago, por ejemplo, está siendo erosionada en dos frentes. Por un lado las personas que ven vídeos gratis en plataformas como YouTube, Facebook e Instagram o Snapchat.

Estas plataformas ya tienen en funcionamiento sistemas de publicidad que además proporcionan una cantidad de información sobre el espectador que la televisión es incapaz de proveer.

Por otra parte, servicios de suscripción de alta calidad como Netflix, Amazon y Hulu están capturando una enorme cantidad de usuarios. En el caso de Netflix ya son más de 94 millones que optan por este servicio y aumentando.

La gran baza de la TV por cable y por satélite era la posibilidad de brindar programación especializada. No por nada Fox News es el canal que más ganancias genera a su empresa matriz. Lo mismo ocurre con ESPN, el canal más lucrativo de todos para Disney.  

Sin embargo, los usuarios solo ven en promedio 17.5 canales a la semana de los más de 180 disponibles en estos servicios. La oferta supera en exceso la demanda y además, el precio del cable ha aumentado a niveles donde deja de ser rentable pagar el servicio, cuando en Netflix les cobran entre 8 y 12 dólares al mes.

La audiencia de la TV normal va en declive en consecuencia. En EEUU el declive de la TV tradicional y por cable es del 11%  en los últimos 6 años. Ahora solo se ve TV por poco más de 4 horas al día en todos los grupos de edades. Entre los jóvenes de 12 a 24 años caída es más brutal, pues llega hasta un 40% menos tiempo que antes.  

Paradójicamente estamos en la era en que se produce televisión de más calidad.

Mejor televisión que nunca

Hoy como nunca, en la era de la televisión Premium, las cadenas y servicios de streaming compiten por subscriptores y por ello ofrecen un producto de más calidad. Antes la televisión se apoyaba en formulas probadas, pero ya eso no es suficiente. En los años 90, HBO cambió la manera en que se veía a la televisión. Ofreciendo programas de altísima calidad y con poca o nada de publicidad, forzó a otros a competir.

Ahora la televisión produce contenidos de más calidad, que justifican precios más altos de subscripción. Ahora los servicios de streaming se subieron a ese tren y están invirtiendo en la producción de contenido. Este nuevo ecosistema ha generado los Game of Thrones, Westworld, Sense 8, Black Mirror, House of Cards o Stranger Things del mundo. El costo por episodio de muchas de estas series es de 10 millones de dólares o más. Una enorme diferencia con la televisión de antaño.

Las cifras de producción de series al año se acerca a los 500 en Estados Unidos, más del doble lo que había para 2010. No todos son ganadores y son cancelados, porque pronto habrá más oferta de la que el mercado puede mantener.

Las compañías tradicionales tratan de proteger el sistema de la TV de pago. Disney, Fox, Comcast y Time Warner ofrecen Hulu, una versión más económica de la TV de pago por Internet. AT&T intenta adquirir Time Warner, en una transacción tasada en 109 mil millones de dólares para protegerse del futuro derrumbe del negocio.

Pero queda un bastión sólido para la TV tradicional.

[fc id=’25’ align=’left’][/fc]

Programación en vivo

Si algo protege a la TV aun como negocio es la programación en vivo, en particular los deportes. Las cadenas saben hacer muy bien estas experiencias de masas, en las que toda la audiencia ve lo mismo al mismo tiempo. No por nada Nielsen reportó que en 2015, 93 de las 100 emisiones más vistas fueron competencias deportivas.

Mientras la inversión en publicidad en televisión ha decaído, los anunciantes han incrementado su gasto en deportes de manera constante. Las cadenas también están pagando más y más por los derechos televisivos de las competencias más importantes. Una señal de la desesperación de la TV tradicional por mantener el interés de sus audiencias.

Sin embargo, incluso este negocio está en peligro ante las opciones en streaming. Si bien es cierto que la tecnología aún no puede replicar la experiencia televisiva, si el costo de los canales para ver deportes sigue incrementándose, la migración ocurrirá. Ya muchos están optando por sus móviles y tablets para ver deportes, y una vez la tecnología esté a la altura el cambio será aún mayor.

Pero el modelo de negocios sigue siendo muy lucrativo para dejarlo. Eso retrasará la revolución, pero vendrá sin dudas. La TV tradicional va de salida, pero lento.