| EEUU +1 (786) 220 3288 o Perú 518-3333 anexo 4675 admisionesposgrado@usilmiami.com

Empieza con pequeñas cosas, con indulgencias que nos permitimos y que poco a poco modifican nuestro comportamiento. Esto se extiende como un virus, el virus de la mediocridad.

Cuando justificas y permites que ciertos hábitos y costumbres se vuelvan cotidianos, incluso contra lo que te dice tu intuición, estás cayendo en este mal. Pero lo justificas y te adaptas a esa nueva realidad.

Una realidad en la que tú trabajo no es el que era, tus relaciones personales se han deteriorado y tu salud también. Pierdes el foco en todas las áreas de tu vida, porque simplemente estas distraído.

A veces solo un duro golpe con la realidad nos despierta de este estado. Entonces llega el momento de enfrentar los problemas y resolverlos por todos los medios. El virus de la mediocridad debe ser removido. Si no se hace, seguirá infectando cada aspecto de tu vida.

No perder de vista las metas

La perseverancia que se necesita para perseguir una meta puede ser agotadora y es por eso que muchos se conforman con menos. Es este tipo de mentalidad conformista la que abra la puerta al virus de la mediocridad. Ante este problema es necesario no perder de vista las metas que deseamos alcanzar.

El primer paso para esta evolución, es dejar de desear cosas que nos impiden crecer. Si deseas mejorar tus finanzas, debes cambias tus deseos respecto al dinero. No puedes gastar por gastar en cosas que no te aporten en la consecución de tus metas.

Tu vida y entorno son un reflejo de esos deseos. Cuando estos cambian, el entorno cambia para reflejarlo. Una vez renueves tu deseo por lograr lo que te propones y de verdad desees cambiar, será evidente.

En el trabajo dejarás de conformarte con resultados por debajo de tus habilidades. En tus finanzas empezarás a usar tu dinero con inteligencia. Igualmente, en tus relaciones personales te conducirás con un propósito.

Una vez cambian tus deseos no te será difícil introducir los cambios que deseas en tu vida para dejar de ser mediocre. Si ya no deseas ser mediocre dejarás de serlo. A menos que de verdad quieras cambiar no lo harás, incluso si en el fondo crees que debes hacerlo.

Si no deseas vivir en la mediocridad, no serás mediocre. La mayoría de las personas se conforma con el ambiente en el que viven, incluso si contradice su sistema de valores. Pocas personas tienen el valor de resistirse o simplemente marcharse. Si lo normal es conformarse, lo normal es mediocre.

El resto es vivir persiguiendo de manera coherente nuestras metas y extirpar la actitud mediocre. La productividad y el éxito se alcanzan con constancia, tomando veinte pasos -uno a la vez- en la dirección correcta, no veinte en cualquier dirección.

[fc id=’25’ align=’left’][/fc]