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FUENTE: www.elmundo.es

  • Sharing Academy es una plataforma que facilita el intercambio de conocimientos

  • El creador de esta peculiar academia es el joven piloto Jordi Llonch

    Junio huele a exámenes. Y en los momento de más estrés, ya nos gustaría tener a mano no ya al profesor, sino más bien al estudiante que ya ha pasado por el mal trago y que se ha aprendido bien la lección, capaz de explicárnosla como si se metiera en nuestra propia sesera.

    Con esa intención nació hace unos meses Sharing Academy, donde los alumnos son también “maestros” o mentores, arropando a sus colegas, prolongando al mismo tiempo su experiencia y sacando de paso un partido económico, que siempre viene bien.

    El creador de esta peculiar academia es un joven piloto de altos vuelos, Jordi Llonch, que después de estar 10 años sobrevolandoEuropa, Asia y África (siete de ellos en líneas comerciales) ha decidido tocar definitivamente tierra con este proyecto de economía colaborativa trasplantada al mundo de la educación…

    “La idea surge cuando me pongo a estudiar el Grado de Multimedia a distancia y vivo en mis propias carnes lo difícil que es encontrar un profesor particular que sepa los secretos y trucos propios de cada asignatura”, asegura Jordi. “Al final termino encontrándome con alguien que ya ha hecho esa asignatura, y es él quien me ayuda”.

    Esa idea, multiplicada por 750, es la que la que ha cuajado en poco tiempo en la Sharing Academy (sus usuarios están creciendo al 5% semana tras semana). “Si necesitas ayuda con una asignatura o eres una “crack” y puedes ayudar a otros, éste es tu sitio”, proclama el novedoso portal, al que se han apuntado ya estudiantes de 35 universidades.

    Despejar dudas

    Entre ellos, Alex Peñuela, 43 años, que trabaja en una agencia de proyectos ‘on line’ y que ha decidido apuntarse al grado de Multimedia en la UOC (Universitat Oberta de Catalunya). “Los profesores-alumnos de la Sharing Academy me han ayudado a despejar las dudas que han ido surgiendo en diferentes módulos del temario”, confiesa Alex. “Algunas asignaturas necesitan siempre un empujoncito, y en especial si estás haciendo el “e-learning” y no puedes tener una formación presencial como es mi caso”.

    Gemma Pinyol Soto, 24 años, a punto de acabar la carrera de Multimedia, ha ejercido de “coach” de tres estudiantes de cursos inferiores… “Es la primera vez que hago de profesora: es una experiencia que me aporta algo nuevo y yo misma también he aprendido. La tecnología está avanzando muchísimo y creo que la educación tiene que seguir avanzando necesariamente con ella”.

    La educación es uno de los campos en el que la “disrupción colaborativa” va a tener un mayor impacto en los próximos años, según pronostica Albert Cañigueral, el gran conector de OuiShare en España. “Como ocurre en el sector de la finanzas, la educación está llena de intermediarios que crean escasez artificial y no aportan valor. Vamos a pasar de instituciones grandes y monolíticas a una plétora de “start ups” que vayan asumiendo funciones del sector y ofreciendo una mejor experiencia”.

    Un mercado P2P puro

    Jordi Llonch asegura que Sharing Academy es “un mercado P2P puro”, en el que todos pueden “ofrecer y recibir clases cuando quieran” (a distancia, a domicilio o en el bar). La plataforma, eso sí, verifica la identidad y la formación académica de los estudiantes, paragarantizar su preparación en las asignaturas que se ofrecen a dar. Y crea además un sistema de “gestión de la reputación”, con comentarios y valoraciones, donde se evalúa a los “profesores” (de su puntualidad a su “pasión” por la materia).

    El fundador de Sharing Academy tiene de su lado los números: uno de cada cinco estudiantes universitarios asiste a clases de apoyo y se gasta una medida de 700 euros cada curso (en academias de repaso o en profesores particulares). El factor económico es también decisivo: aunque cada “maestro” es libre de fijar su propio precio por hora, la plataforma se compromete a que sea al menos un 30% menos de lo que costaría en una academia tradicional.

    ¿Y cómo se han tomado la “disrupción” en las Universidades? “Algunas nos han acogido mejor que otras. Unas se preocupan porque darnos soporte equivaldría, según ellas, a aceptar que sus profesores no hacer suficientemente bien su trabajo. Pero otras nos han felicitado por la iniciativa y estamos trabajando con ellas. Creen que así se fomenta el compañerismo, que se generan relaciones pre profesionales y que se les facilita incluso el trabajo en momentos críticos, como el inicio de curso… o la época de exámenes”.