La segunda metodología de trabajo que vamos a comentar en esta serie se llama Lean Startup (ver metodología 1: Design Thinking), concepto que fue acuñado por su thought leader en un libro publicado con este mismo título en el año 2011.

Eric Ries es un ingeniero de software y activo emprendedor. Diseña esta metodología a partir de las lecciones aprendidas en diversos fracasos y éxitos empresariales. El nombre está tomado de la metodología inspirada en los sistema lean de producción aplicados por Toyota en los años 70.

De su libro destacaría dos párrafos que contienen las claves principales del modelo y que comentaremos en detalle más adelante.

El primero se refiere a su concepto de empresa startup: 

“Una startup es una institución humana diseñada para crear un nuevo producto y servicio en condiciones de extrema incertidumbre

El segundo entra de lleno en la esencia de la metodología:

“Lean Startup es un enfoque científico aplicado a la creación y gestión de startups para hacer llegar el producto a los clientes más rápidamente. Este método te enseña a dirigir la compañía -cuándo pivotar y cuándo perseverar– y hacer crecer el negocio a máxima aceleración…”

¿Qué nos dice el autor?

En primer término, que la metodología es aplicable al mundo del emprendimiento y en el contexto de la economía digital. Las metodologías de trabajo tradicionales o de sectores maduros no son adecuadas, hay que diseñar alternativas.

También nos dice que Lean Startup se centra en el “cómo” de lanzar y hacer crecer productos o servicios. Esto representa una diferencia fundamental con Design Thinking que, como vimos en nuestro anterior artículo, ponía su foco en las personas y sus necesidades.

Finalmente, la filosofía de trabajo de la metodología (¡no perder de vista las palabras “pivotar” y “perseverar” del segundo párrafo, que luego explicaremos!) se traduce en la concepción de productos en “beta” permanente: a través de un proceso de iteración repetitiva con el mercado y de medición de resultados configuramos un bucle de mejora continua de los productos.

Lean Startup además prima la rapidez de llegada al mercado, eliminado la ineficiencia y reduciendo los riesgos de fracaso: diseñemos productos rápidos, con las prestaciones que nos pide el usuario; y sobre todo no tratemos de mejorarlo con otras prestaciones que no hayan sido solicitadas.

Como les digo a mis alumnos de forma gráfica: si el consumidor quiere un artilugio para rascarse la cabeza no tratemos de diseñar algo que también sirva para… ¡¡rascarse la espalda!!

Entremos de lleno ahora en el funcionamiento de la metodología. El proceso de Lean Startup se estructura en tres etapas, al final de las cuales se valora si el producto es suficientemente robusto para escalarlo o, por el contrario, debe ser modificado y testado de nuevo.

Crear es el primer paso. Partimos de una idea de producto o servicio y muy rápidamente construimos lo que se denomina “Producto Mínimo Viable” (PMV): se trata de tener un prototipo rápido y de bajo coste pero que:

1. Reúna las características o funcionalidades que consideremos clave en la propuesta de valor al cliente.

2. Sea accionable

3. Permita testar el apetito del mercado, consiguiendo cerrar transacciones de venta del mismo.

Medir es quizás el puntal más importante de esta metodología. Dicen que “lo que no se mide no se puede gestionar” y en este caso es rotundamente cierto.

El PMV es nuestra puerta al mercado y al éxito o fracaso de la idea; con él podemos “palpar” la reacción de los clientes, el grado de acierto y de alineamiento con las expectativas de los usuarios, así como validar nuestro modelo de negocio.

Recoger información, transformarla en métricas y poder tomar decisiones fundamentadas en datos objetivos y hechos sólidos es la única manera de progresar.

Aprender es el último paso, el cierre del círculo. Hemos testado el producto y el modelo de negocio. Tenemos información sobre lo que ha funcionado, lo que no y lo que puede faltar. ¿Qué rumbo tomamos?… pues depende:

• Si hemos verificado que aún no está lo suficientemente maduro, introduciremos cambios al diseño original e incluso reconsideraremos las premisas de partida cuando tuvimos la idea inicial. Esto es lo que la metodología llama “Pivotar”, es decir, volver a poner la rueda en marcha para crear una nueva versión del producto, un nuevo PMV que nos permita seguir midiendo y tomando decisiones.

• Si por el contrario, hemos dado con la clave y el PMV resulta ser robusto o introduciendo con pocas modificaciones de usabilidad y diseño permite alcanzar el grado de éxito necesario, entonces pasamos a escalar la producción y a hacer crecer la compañía. Esto es lo que la metodología llama “Perseverar”.

Lean Startup es en la actualidad uno de los estándar más usados de trabajo de las nuevas compañías y el término se ha convertido en una buzzword de cualquier evento de emprendimiento.

Existen numerosísimos casos de éxito y entre los más conocidos Zappos y Dropbox.

Zappos fue una idea de Toni Hsieh en 1999, que quisco comprobar si era posible la venta online de zapatos. Tras dos intentos fracasados, la compañía empezó a volar de verdad en 2002.

En 2004 vendía 180 millones de US$ y fue objeto de atención de varios fondos de capital riesgo. La historia termina (pero no acaba) en 2009 cuando aparece en la puerta de la compañía un comprador con un cheque de 1.200 millones de dólares (!): Amazon

¿Cómo jugó la metodología Lean Startup aquí? El fundador creo un PMV en forma de una web con fotos tomadas en distintas tiendas de zapatos; comprobó que había interés en el servicio y sus primeras ventas se hicieron con Toni acudiendo a las tiendas, comprando los zapatos, empaquetándolos y mandándolos por correo… el resto es historia.

Dropbox fue otro caso de éxito interesante. Un producto de contenido tecnológico complejísimo (tiene que funcionar en cualquier sistema operativo y dispositivo) pero de una sencillez de uso extrema y excelente experiencia de usuario.

Cuenta la leyenda que su creador (Drew Houston) se dejó olvidado un pendrive con información crítica en el metro de Boston y a partir de ahí empezó a buscar una solución alternativa y segura de almacenar información.

El PMV en este caso fue un video demostrativo y una página web en la que los interesados podían registrarse en 2008. El impacto del video fue brutal (se hizo viral) y en el plazo de un día pasan de 5.000 a 75.000 usuarios. Además, Dropbox atrae la atención de la comunidad inversora y cierra una Serie A de 6 millones de US$.

Hoy Dropbox tiene 500 millones de usuarios, unas ventas superiores a 1.000 millones de dólares y una valoración estimada de 10.000 millones de US$
Igual que en los artículos anteriores, para aquellos interesados en profundizar en la metodología os dejo algunos enlaces y referencias bibliográficas que podéis consultar

Eric Ries (2013): El método Lean Startup
Resumen del libro de Eric Ries (https://www.leadersummaries.com/ver-resumen/el-metodo-lean-startup)
El caso Dropbox en video: https://www.youtube.com/watch?v=OETXZOXbE48&t=2s

 

Benito Vera 26/09/2017