Puede que se haya planteado en alguna ocasión, o que lo esté haciendo ahora mismo, cursar un MBA.

Probablemente en algún momento de su vida profesional ha dado vueltas a argumentos como los siguientes:

1. Limitaciones.

• Deseo tener una mayor proyección profesional en mi carrera, pero estoy limitado por la formación académica que recibí, buena, pero no suficiente.
• O por la experiencia que tengo, también reconocida, pero no tan visible ni atractiva como para que me promuevan.
• O por mi especialización: sé bastante de un aspecto de la gestión de los negocios, pero desconozco lo demás, no tengo una perspectiva amplia de lo que se hace en mi empresa.

2. Ambiciones.

• Creo que tengo capacidad, talento, para hacer cosas más relevantes en mi empresa.
• No me veo trabajando toda mi vida, ni siquiera a cinco años vista, en el mismo puesto, haciendo lo mismo.
• Veo claramente que hay espacio para mí, para progresar en mi empresa, completando áreas mejorables, o que no existen y serían muy necesarias, o sustituyendo a personas que no tienen la preparación adecuada o que están al final de su carrera profesional.

3. Frustraciones.

• No se reconoce el trabajo que hago.
• Sí es valorado, pero esto no tiene consecuencias en mi carrera y mis condiciones económicas o mis ilusiones de futuro profesional están estancadas.
• Hoy me gusta lo que hago, lo hago bien, pero es muy probable que me aburra en poco tiempo, es demasiado especializado.

Este primer grupo de reflexiones son de carácter general, lo que llamaríamos “Mi empresa, mi futuro y yo”.

Es interesante volver a leerlas y hacer el ejercicio de responder, para cada una, a la pregunta siguiente:

“¿Cambiarían las cosas si yo tuviera un título MBA de una escuela prestigiosa?”

Seguro que, en muchas de ellas, se le va a abrir una ventana por la que entra aire fresco, es decir, ilusión para su vida profesional.

 

Hay otras dos dimensiones, que están relacionadas con todas las reflexiones anteriores:

4. La primera es el Mercado.

Y esta puede desdoblarse en dos: el sector donde trabajo y “otros” sectores donde podría también desarrollar una carrera profesional, satisfactoria y con éxito.

• Aquí, ¿Se ha preguntado alguna vez si una empresa competidora, consolidada, o una que acaba de llegar, con mucha ambición y buenas perspectivas, estaría interesada (ya que la mía no parece estarlo) en que formara parte de su equipo directivo?

• Y, por otro lado, muchas actividades de los gestores son semejantes en diferentes sectores.

Un buen comercial, financiero, gestor de RRHH puede ser tan bueno en Alimentación, como en banca y seguros, o en otros sectores industriales o comerciales.

Es decir, ¿Pienso que podría trabajar en otras empresas de mi sector o en otras actividades que conozco, pero en compañías de otros sectores?

De nuevo nos resultará útil responder a la pregunta anterior:

“¿Cambiarían las cosas si yo tuviera un título MBA de una escuela prestigiosa?”

 

5. La segunda es lo internacional.

La empresa donde trabajo (y otras de mi sector) tienen una proyección internacional, desarrollan actividades semejantes (o distintas) en otros países.
La participación, como expatriado, o no, en las tareas de ese negocio fuera de mi país, sería muy interesante, me daría visibilidad, cambiaría la rutina, actuaría como un catalizador de mi carrera.

¿Cómo conocerlo mejor? ¿Cómo poner de manifiesto que estoy interesado y – en las condiciones adecuadas – disponible?

Para iniciar esto:

“¿Cambiarían las cosas si yo tuviera un título MBA de una escuela prestigiosa?”

Tres reflexiones más sobre el “cómo” que tienen que ver con: el acuerdo con mi empresa para hacerlo, la forma de financiar la matrícula y el idioma.
Mi empresa.
Sobre todo si existe una tradición de que en los equipos de gestión haya graduados MBA, es posible que desee que profesionales, como yo, que ya estoy en el grupo de la dirección, avancen profesionalmente para tener más y mejor “cantera”.

• Algunas compañías avanzadas tienen directamente en RRHH programas para favorecer el que profesionales de sus equipos cursen posgrados MBA.

• Muchas lo ofrecen a las personas que les interesan, cuyo perfil actual, más el deseado, cambiarán a mejor con el curso.

Otras simplemente están receptivas a que los profesionales – y esto ya es una muy buena señal – se lo propongan.

• Algunas dan facilidades en relación con el tiempo que el alumno deberá dedicar al curso, restándolo, de una u otra forma al horario laboral.

Aquí el alumno deberá decidir si puede y desea hacer un MBA part-time o incluso “online”, que es seguramente, hacia el futuro, la opción más moderna, avanzada y viable.

Sobre todo, si se busca esa solvencia y prestigio de la escuela de negocios en la que vamos a cursar el MBA.

• Otras, además, participan en la financiación total o parcial del curso. En este segundo caso pueden vincularse a un préstamo muy bonificado, anticipo de “bonus”, etc…

 

Financiación.
Ya hemos comentado las situaciones, cada vez más frecuentes, de colaboración de la empresa.

Es normal, y justo, que, cuando exista apoyo, el colaborador firme un compromiso de permanencia en la compañía para que esta pueda recuperar el “talento” en el que está invirtiendo.

En los casos en los que la empresa no apoya económicamente, pero sí da facilidades en el tiempo que el alumno dedicará, es muy frecuente que la propia escuela de negocios facilite créditos con ventajas, de origen público o privado, para el que esté convencido y haya decidido que un MBA cambiará su vida profesional.

 

Idioma.
“No estoy seguro de que mi nivel de inglés me permita cursar un MBA totalmente en ese idioma, o mixto, que maneje documentación, sesiones y ejercicios indistintamente en ambas”.

Desde luego es una carencia que tiene su impacto en mi CV, en lo que puedo aspirar a hacer, en cómo me ven, mi empresa y las otras.

Pero es verdad que existen hoy excelentes MBA, sobre todo “online” (lo que puede aportarme otras facilidades ya comentadas).

La buena noticia es que las más prestigiosas universidades del mundo, incluidas las norteamericanas, se encuentran hoy en una acelerada carrera para lograr alumnos que 1) no se encuentren ni tengan facilidades para hacer cursos de posgrado, como los MBA, presencialmente, en su territorio, 2) que no puedan permitirse los costes académicos y de vida estudiantil de esas grandes universidades y 3) que no tengan un dominio suficiente de la lengua inglesa, lo que limita su posibilidad de acceso a los ingentes recursos y ciencia académica de los que disponen.

Por su importancia en la población mundial, una gran parte de estos grandes centros, desde luego, los americanos, están apostando, por el español.

 

 

Rafael de Lecea 20/09/2017